Desde la pandemia de Covid-19, el sector marítimo ha sufrido rupturas constantes. En la actualidad, el exceso de capacidad de la flota contenerizada está empezando a provocar una disminución constante en las tarifas de fletes, un fenómeno que no ha adquirido una mayor intensidad debido a la crisis en el Mar Rojo.

Impacto del Conflicto en Medio Oriente
La reactivación de la violencia en el Medio Oriente, especialmente la disputa entre Israel y Hamas, ha afectado directamente el comercio por mar. Los hutíes de Yemen han intensificado sus ataques a embarcaciones en el Mar Rojo, posponiendo la normalización del comercio en la región y en el Canal de Suez. Esto ha forzado a numerosas compañías navieras a reorientar sus rutas alrededor del Cabo de Buena Esperanza, lo que ha aumentado el uso de la flota y, por ende, ha impulsado el incremento de las tarifas de flete.
El Gobierno del Canal de Suez ha calculado pérdidas mensuales de hasta US$800 millones a causa de esta circunstancia. No obstante, este elemento ha atenuado parcialmente la reducción de las tarifas, que de otra forma podrían haber sido más marcadas debido al aumento de la flota disponible.
Política Arancelaria de EE. UU. y su Influencia en el Comercio Marítimo
Otro elemento crucial en la incertidumbre de la industria es la política de comercio de Estados Unidos. Las medidas sugeridas comprenden:
Incremento de tarifas aduaneras a las importaciones provenientes de China.
Implementación de tarifas aduaneras del 25% para productos originarios de Canadá y México, impactando la estrategia de nearshoring.
Tarifas adicionales para embarcaciones de producción china o que mantengan conexiones con el país asiático, lo que podría impedir a empresas navieras como Cosco y OCCL operar en puertos de Estados Unidos.
Los expertos señalan que estas medidas podrían provocar una reestructuración profunda en las rutas de transporte por mar, disminuyendo el número de servicios disponibles y dejando una mayor capacidad inactiva.
Investigación de la Comisión Marítima Federal (FMC)
A este panorama se añade la reciente resolución de la Comisión Marítima Federal de Estados Unidos de examinar los puntos de estrangulamiento en el comercio por mar. Si se detectan acciones que impacten a las empresas navieras de Estados Unidos, podrían establecerse limitaciones al acceso a puertos o tarifas adicionales, lo que perjudicaría aún más la estabilidad de la industria.
Caída de Tarifas: Ocho Semanas a la Baja
Pese a la crisis en el Mar Rojo, las tarifas de flete han evidenciado un descenso en los últimos dos meses. De acuerdo con Drewry:
En la ruta Transpacífico, las tarifas spot han descendido un 43%.
En la ruta Asia-Norte de Europa/Mediterráneo, se han disminuido en un 44%.
Desde enero, la ruta Transatlántica ha experimentado una reducción del 15%.
El reporte de Alphaliner indica que el incremento en la capacidad de estas rutas y la incorporación de nuevos barcos (1,7 millones de TEUs extra para el final del año) están intensificando la sobredemanda de áreas de carga. Durante marzo y abril, se registró un sobreabundante de capacidad del 9%, junto con una demanda baja después del Año Nuevo Lunar en Asia.
Blank Sailings como Mecanismo de Defensa
Para contrarrestar este descenso, las compañías navieras han optado por cancelar itinerarios (blank sailings). Hasta abril, se han previsto 74 cancelaciones, siendo el 59% de estas en las rutas del Transpacífico. Sin embargo, el Índice Freightos Balticos (FBX) sigue mostrando un descenso en las tarifas spot:
En el trayecto Transpacífico, la tarifa hacia la costa oeste de Estados Unidos descendió un 10% hasta situarse en los US$2.400 por unidad.
En la costa este de Estados Unidos, la disminución fue del 6% hasta alcanzar los US$3.500/FEU.
Perspectivas del Mercado
El sector del transporte por mar se halla ante un panorama complicado, en el que la mezcla de un sobreabundante volumen de capacidad, tensiones geopolíticas y políticas de tarifas de flete genera dudas acerca de la progresión de las tarifas de flete. Pese a que la crisis del Mar Rojo ha moderado parcialmente el descenso, la tendencia descendente continúa prevaleciendo, y las compañías navieras tendrán que continuar modificando sus tácticas para ajustarse a este ambiente retador.
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